10 feb. 2013

Diez


¿A qué sabrás cuando mi vida
te respira de cerca
y a tientas se arrima a tu cielo?
Soy mi vida y tus desvelos,
soy la noche que despierta
con los ladridos de tus perros;
tus perros son palabras
que no saben si aún suspiras.

Leo el periódico,
transgredo una hoja virgen
para escribir la metáfora inmediata
de algún regreso tuyo;
me adueño el “dónde estás” 

de Vilariño
y me resisto a cambiar el sabor
de tus prolijos decires;
soy iconoclasta,
hereje de tu religión
y a veces soy fiel de mi fe
en cualquier cosa;
me cuestiono sobre mi atención
cuando me distraigo
en reflexiones inútiles e infelices.

Cuando tú me piensas a lo lejos,
soy la garúa que acaricia
tu oír de madrugada,
el sabor de un par de versos
que saltan en tus ojos
y se propagan en tu mente,
te recorren hasta ser
la celebración en tu voz,
el mar inmenso de tu intelectualidad.

Te sigo buscando
con urgencia de no encontrarte;
no me hagas mirar hacia donde estás,
no me hagas hablar,
no despiertes las palabras
que aún me duermen en las manos.



"¿Dónde estás?"
Enero 2013.