27 ago. 2012

No se sabe

Después de tanto
aún existen las paredes
llenas de palabras y dibujos
que antes desconocíamos
siguen en su sitio aquellas frases
con olor a mundo y sangre
donde se humedece con el tiempo
aquél recuerdo entre astros y versos
       flores y diablos
       cortadas y puentes
       ignorancia y luces
por debajo de un aire pintado
en óleo y azar
después de tanto siguen brillando
mareas nocturnas de besos
puestos en poemas que
desaparecen con el sol
y el día se queda en los huesos
como un cuento / una pasión /
una miseria y persianas cerradas
después de todo se queda
y uno llega a usar los versos
de antes como una salvación /
un recordatorio de las telarañas /
del carbón / del fuego / de los dedos con
lenguas y bocas
que hablan y escriben
con casualidad como indumentaria
y precepto malsano
después de tanto y de todo
no sabemos adónde fue el poema
a qué lugar fue a entristecerse
o adónde estará entristeciendo
a alguien con sus voces de navaja
y espinas y tachuelas
ahora sabemos que no somos
su sabia residencia / que no habita en nosotros
y a la distancia vemos un verso venir
pálido / casi muerto
como si fuese un antepasado nuestro.

21 ago. 2012

Nosotros

Y quién nos viera
tratando de pesadilla al sueño
          o viceversa
tratando de sombra al fantasma
o de insomnio al desvelo

quién nos viera preocupados
porque Standard & Poor’s
le ha quitado triple A a Francia
     pobrecitos

o pensar en la tragedia
     del orín de infantería en la cara
de unos muertos cualquiera

realmente la preocupación nos invade
   y es que a decir verdad
somos la grieta en la tierra
      el surco en el mar
y la abertura en el cristal

somos tan poca cosa
que necesitamos saber
el precio del dólar por día
y al despertar sin falta
observamos las variaciones
del petróleo
del mercado de divisas
o vivimos al hilo
del Dow Jones
tomando irlandés

y quién nos viera
creyendo en Mercosur
mofándonos de Chávez
(con razón justa)
pendientes del FMI

en verdad confinados

al dulce tratar de las derrotas
          los desesperos
el devenir de lo fatal incierto

somos tan poca cosa

que nos preocupa
la televisión
vivimos en vilo

y quién nos viera

tan nosotros
            tan nada

que nuestro vivir

se resume cada día
en retazos de periódico.

--.02.12

13 ago. 2012

De sal

Amor; no me veas con esos ojos
de suave delirio, de amenaza
no me cantes de tarde en la terraza
no dejes en la puerta tu cerrojo
pinta el cielo de verde, no de rojo
no me manches de distancia
cuando te enfermas de ansias
de tenerme de algún modo
de ser yo tu vida y todo
cuando tienes esperanza.
 
Amor, no me quieras tan despacio
tan hermoso a la deriva
si pones mis manos vivas
cuando en mi hoja no dejo espacio
ni preámbulo, ni prefacio
mucho menos digo todo tal cual
cuando me quieres tan mal
que me pierdo en mis adentros
cuando huyen/ voltean sentimientos
y se vuelven de sal.

7 ago. 2012

Fragmento XIV


Desde el auto todo se podía ver, parecían ser las tres de la tarde o algo así y la rutina normal de los demás permanecía intacta.
Hubo un grito paralizante de una chica que pausó nuestras rutinas, trató de ponerse de pie y en mitad del acto cayó de nuevo, yo vi quién fue, coche negro y tres letras de la placa me grabé, sentimos el escalofrío electromagnético de la  no-solidaridad, de la inconsciencia.


Sangre en la boca, cara policroma, hiel en la mirada, polvo en las ropas, destrucción en el cuerpo, en los ojos; la muerte…

Este descastado se escapó y dejó media muerta a la chica, yo tenía el aire de la tranquilidad mientras los demás la auxiliaban, ver como cayó no fue nada bueno, me dejó un sabor extraño en la boca y un pensamiento insistente… 

2 ago. 2012

Etcétera, etcétera II


Dejando los abrigos en la casa se ponen a vagar en tierras bien mojadas. Aceras sin bordillo 
color amarillo, rayadas de recompensas fallidas que tiene la casualidad. También olvidan el 
paraguas. Y el cansancio. Y el sueño a la mitad. No hubo roce de manos pero sí la 
complicidad en el momento de sacar la moneda para el vagabundo que pretendía 
cantarles la canción de amor.

Se rieron con zapatos mojados. Se sintieron secos con el cabello empapado. Estuvieron a 
salvo por primera vez en la ciudad hostil en que dios los escupió.
La lluvia se volvió llovizna. Tuvieron frío, a decir verdad, planearon tener frío. Entonces follaron 
sobre la tarde. Leyeron un libro. Mataron un bichito que escalaba un árbol del parque.

Tomaron coca-cola arrojándose a un silencio inédito de esos que vienen después del beso. 
Chuparon el mismo cigarrillo. Miraron sin mirar a su al rededor; un parque ni vacío ni lleno, 
recién llovido, oloroso a tierra mojada, el olor que da apetito. 
Comieron queso azul, aceitunas, jamón serrano y pan simple. Bebieron vino concha y toro 
cosecha 2000. 

Terminó el vagar del día, no tuvieron frío pero regresaron a su casa a buscar sus abrigos. 
No hubo roce de manos. Mucho menos beso. Olvidaron las supersticiones y prendieron 
el paraguas dentro. Y el cansancio. Y el sueño también lo encendieron. Y entonces tomaron 
coca-cola. Miraron sin mirar. Estuvieron a salvo. La llovizna se volvió lluvia. Etcétera, etcétera.