26 abr. 2017

Metáfora de mi abuelo

I

La vaga silueta de alguien sentado
al pie de la hamaca sujetándola;
el breve movimiento de mecerme
aún me arrulla el más pesado sueño.

II

Se despierta antes que el gallo
a mi niñez, a la sed de aventuras
y pastos y lagos y colinas,
me cedía el caballo más manso
y todo eso me alimentaba.

III

No he visto cabello más bello que
el de mi abuelo; suave, poco, corto
y gris, el pedazo de cabello que 
le falta al centro de su cabeza
es el sol que se metió dentro
de él.

IV

Son mis cercanías pura carretera;
la insistencia de la playa, el café,
el jardín y el bar;
uno insiste en la ilusión de irse 
y detrás esa tremenda resistencia
de volver...
vengo de las flores de Xalapa,
del humo de vainilla de un puro
de San Andrés, vengo de mi abuelo
y él; de algún son de por ahí.

V

De donde viene mi primer deseo
se desatan mis herencias, mis modos
de desear yo no los inventé;
en lo veracruzano de mi actitud
se descifran mis ancestros.

VI

Siguen siendo de allá mi tiempo,
las cartas de mi puño, las tejas
de la casa que no tengo, sigue
estando suspendida Tlacotalpan
en mi jarana. Pero Dios mío,
si no me entristeciera en mi Xalapa,
¿Qué sería de mí?

VII

A veces todo me duerme dentro,
como un aburrimiento rarísimo, 
escribir a oscuras...
cuánta música me falta para
llegar antescito de lo lejos, 
cuanto de todo lo que pasea 
en el mundo me tiene que asombrar,
porque uno extraña a lo lejos
ese destino que juega 
al ajedrez con uno.

13 dic. 2016

Qué falta de todo

Qué falta de todo
qué poca cosa todo
cómo fue esa palabra 
que inundó tu boca 
y mis ojos
tuve la dicha con vos
te tuve en el alma divida
y fuimos lo peor
qué falta de todo
tanta cosa haciendo solos
tanta nada en esta pieza
por qué me colmas 
de silencio la vida
por qué me cortas
sé que busqué la soledad
y que después creció 
como niño de ahora
y ya no quise,
sé que la memoria 
tiene que ver con el amor
y este no poder salir 
de la bruma me va a apagar
que no eres más que el mundo
que eres mi risa 
y la llevaste
aquí y allá hay cositas 
en las que estás,
tienes tanto mundo pero
ninguna música te va a hacer 
volver porque tú también
enfrías, sos como un cuchillo,
sos esa consciencia terrible
de que ya no sé andar la vida sola
qué falta de todo.

25 nov. 2016

Decisión

Ya no hablan de vos mis poemas 
no sos vos de quien hablo
no estás en esas palabras 
ni entre las flores / ni en el conteo 
que yo hago de los rayos 
que entran por la ventana 

ni en el silencio que bebo está tu azúcar
lo cierto es que ya no sé tu dulzor 
sólo sé de memoria tu alejada sombra,
acá en mis sonidos ya no estás 
como la lluvia / ni en mi paraguas
como el viento / donde comenzás vos
nunca termina el tiempo
y en toda su suavidad no hay canto
ni olvido / ni vale la pena el aceite:
ese bálsamo milagroso del paso
del día por la ciudad

¿Y el fuego? 
¿dónde está ese día que tantea un poco la dicha? 
que la mano cree que la atrapa 
y cuando aprieta para cogerla se cae / 
¿dónde está tu cama y tu sangre? 
¿Quién sos sin ser querido? 
¿Qué te creés? 

La noche fría que nace se va a estrellar 
y va a estallar en tu breve cuerpo
para mal
y buscarás mi abrigo en un ejercicio
del corazón / y lo harás con gran 
respeto y a la vez con rabia, 
con esa violencia de los que amamos

y entonces ese no saber traerme 
te hará nombrar la soledad 
más oscura y cada vez más oscura 
y cada vez el frío más frío 
¿Eso te dará paz?
¿Eso tiene amor? 

y entonces yo en mi decisión 
más profunda y poética 
haré con mis manos el nacimiento
del poema más noche 
del poema más frío 
que sí hable de vos.

15 nov. 2016

Dónde

                                                        A Andrés F. 

Dónde ponerte
si ya no te quiero en mi saliva 
si recordarte 
me revienta en el alma, 
pero no voy a dolerme
no voy a doblarme,
si se me nubló el entusiasmo
del lápiz nuevo
voy a tratar de recuperarlo
de forma furtiva
voy a desabrochar la palabra,
dónde ponerte 
en este frío tan entero,
tan integral,
dónde poner mi amor
si se enfrío mi beso,
si lo terrible me ha rondado,
si mi saco aún huele a lluvia:
la que nos mojó la otra vez
mientras me cargabas en tu espalda
y reíamos con la ciudad...
dónde poner ese día y los otros
dónde ponerte.

12 oct. 2016

Su propio país

Sólo falta que se vuelva más grave
este silencio en mi boca,
sólo falta la ceguera discreta
de mi cama acompañada 
a veces pasa que la lluvia  de mi techo
no se acuerda de la luz
y no teme aunque perfore 
su desaparecida humanidad,
se rieron los insomnios un momento,
con el frío en el medio de mí
(si me refiero a mi alma es que 
no había demasiado)
de modo que yo también hice algo
y me apreté a tu cuerpo
que estaba en otro sitio, que no
entendía mis costumbres mexicanas,
que entendía
sólo a su propio país, 
que no sabía separar,
y quedó sólo un momento y un vallenato:
frágil, remoto, antiguo
que mis gafas no supieron distinguir,
tal vez a propósito
por estar parada en un pensamiento
que no volvió a ser.