19 may. 2014

Despedida

Urgente una palabra te abraza
ella quería protegerte de
un silencio inmenso mío
yo pude imaginar esa palabra
pero nunca escribirla,
regarla como una semilla 
para cosechar un río de líneas,
letras frágiles y fruta 
o un jardín de tempestades,
ahora la poesía no surge de tus azules
a veces estalla incorrecta
en manos de otros 
con la misma verdad, 
con la misma mueca,
fracasé con la misma velocidad
de mi ímpetu pueril 
pues traté de inventarla;
quería que tuviera sangre, color
y mordaza 
pero las palabras se afanan 
por hablar, tú lo sabes, 
no supe a qué desierto
de mi memoria fue a morirse,
en qué momento dejó de moverse,
cuándo se perdió en un medio día,
pero cuando me olvidé
se resucitó a sí misma
como una escritura,
inquieta y repetida;
ahora te abraza en una página
y vuela como un eco,
habla, te dice chau.

5 may. 2014

Catastróficas pasiones

He visto tus sombras 
en los catálogos de letras;
te insinúan con palabras azules,
con sueños de niños,
con revoloteos de nombres 

las frases se disipan, 
como quemadas 
por paciencias infinitas 
que apagan el lenguaje

yo aparecí divagantes poemas 
en tu nombre 
calladas / catastróficas pasiones 
que dejaban huella 
en hojas furiosas / en noches al revés /
en los trazos de bolígrafos baratos

y se me antojó escribir
-por ejemplo- un viaje,
mezclar aire con palabras,
describir -verbigracia-
"la belleza de una siesta tuya"
con la esperanza secreta
de que el eco del poema
sea más bello 
que el retrato

quise decir -por ejemplo- 
"la geometría del jardín 
que cultivé en tu risa 
la diseñé con lápiz, libélula y río"
escribiendo 
"Las rosas son rojas porque 
eres el sol de mi vida"

porque no hay poesía 
que colme mi mano 
ni religión que explique 
la escasez de mi fe
en los sencillos terrenos letrísticos

más allá de mi deseo 
con cara del mismo 
tan siempre 
quizás sólo quise decirte
"cuidad" o "perro" o "lluvia"
o -probablemente en forma de poema- 
que "ojalá te diseñe la risa otra vez
como un viejo inventor de la guerra"

o tal vez sólo quise 
germinarte la idea 
de nuestra pertenencia
como una doctrina ortodoxa,
como un pensamiento inconsciente
que insiste en la memoria.