12 jun. 2012

Sin darse cuenta

Un silencio
la modorra en sus horas

calor rupestre de mis versos
de color noche


y había un fragmento

en mis notas
más o menos como este:

“yo no quería amarte

porque tuvieras el mar
en el nombre

ni alarmarme

por surcar o ahogarme
en cuatro letras
o cosas parecidas”

y en efecto,

no había algo importante que decir,
ergo, escribí lo siguiente:

“todo está bien, no hay más.

uno termina cediendo a la felicidad
por lo común, sin darse cuenta”.