1 nov. 2014

La calma después

Mansamente el día me va despertando
desde una madrugada,
quiero ver las horas para que
la mañana no se me haga tarde,
para alcanzarte al ánimo,
para que la coincidencia de mi deseo
sea tu voz o tu barba tejida con desgano...
el arcoiris y la calma después 
de horas y horas de lluvia 
nos ha entorpecido felizmente 
la energía se crece y me 
aterroriza tu dulzura,
tus manos que veo ajenas 
¿qué sería del día si fuesen
un poco mías? 
me importa la tranquilidad
y la paciencia que poseo
cuando me dedico a escucharte,
los jardines, los bares y
esta sucia ciudad con 
las mismas nubes,
me haces justicia aún 
con todo eso, y
quiero apresurarme a la memoria,
para que mi historia no te enrede,
pero extráñame un poquito.