14 abr. 2012

Juez y parte


A Javier,
como casi nunca...

“Pero esta noche estrena libertad un preso
desde que no eres mi juez,
tu vudú ya pincha en hueso,
 tu saque se enredó en mi red”
Joaquín Sabina.

No quiero quererte por tu incongruencia
ni por tu amor ni tu deseo ni por tu tarde
no tengo un parte de  jurisprudencia
no sé si con ello me convierto en juez y parte.

Que si yo lo sé, que no te joda
haces acto de campaña con tus sentimientos
y pones tu corazón en venta, como si estuviera de moda
como si el proselitismo lo estuviera distinguiendo.

Las pesquisas que reuno
son por lo común de una importancia estéril
o es que será que ya no quiero a ninguno
o que esa terrible tratativa sólo me hace ver muy débil.

No te dicto sentencia, yo tampoco sé qué pasa
si te quiero o no te amo
si mi corazón ya tiene nueva casa
o si tengo la mínima potestad de hacerte daño.

No quiero quererte así, te lo juro por dios
y aunque tengo un desmadre, un tsunami de dudas
sólo digo en mi conversación:
que ya no quiero tu abrazo ni tu beso de judas.

Si te lo digo se me nubla más
yo sé que soy cabrona, que no soy tuya, que soy un desmadre
que si te cuento, a decir verdad
soy de quien no le interese conservarme.

No quiero condenarte, no es que me duela
es sólo que extraño tu barba de dos días
es sólo también que en la incertidumbre de tu escuela
no encuentro el alma de mi geometría.

No te voy a engañar  y decir que no me heriste
no fuiste el único, amor mío, que se largó con cualquiera
yo también lo hice y si me pides ahora que te quiera
te voy a responder que yo también así te quise.