7 may 2012

Días comunes


Como para provocarse la inspiración
o amarrarse el cabello 
es este día tan normal 
tan desnutrido, tan repetido, tan gastado.

Qué si se me cae el alma hasta los pies
o decido vivir en unas cuantas líneas
sin importarme el color de la tinta.

Como para tronarse los dedos 
o estirar el cuerpo
o llorar por las manos
es este día tan común,
tan tranquilo, tan roto.

Qué si se amontonan los amores
y no quiero decidir 
o si juegan mis notas a vivir
o a resucitar o a borrarse.

Como para formalismos o hastíos
está el día de ayer o de hoy 
o como para gritar en silencio
todos esos ruidos del corazón 
que parece que se estancan en el alma.

Qué si se me arranca la vida de un tajo
o si entre sueños me despiertan
nombrándome las almas sencillas
y me cuelan café fresco.

Como para un puro de vainilla 
o de cerezas o de letras
está este día tan común 
o como para tomar de tu sangre un poco.

Qué si capturo el amor 
en el cuadro de los enamorados
o lo amarro y lo torturo hasta que muera 
y resucite bajo mis pies.

Como para adueñarse la luna o el sol
está este día extraño
como para llenarse las manos 
de tinta está este día tan común
que parece no ser tan habitual como pensaba.

18.03.11

14 abr 2012

Juez y parte


A Javier,
como casi nunca...

“Pero esta noche estrena libertad un preso
desde que no eres mi juez,
tu vudú ya pincha en hueso,
 tu saque se enredó en mi red”
Joaquín Sabina.

No quiero quererte por tu incongruencia
ni por tu amor ni tu deseo ni por tu tarde
no tengo un parte de  jurisprudencia
no sé si con ello me convierto en juez y parte.

Que si yo lo sé, que no te joda
haces acto de campaña con tus sentimientos
y pones tu corazón en venta, como si estuviera de moda
como si el proselitismo lo estuviera distinguiendo.

Las pesquisas que reuno
son por lo común de una importancia estéril
o es que será que ya no quiero a ninguno
o que esa terrible tratativa sólo me hace ver muy débil.

No te dicto sentencia, yo tampoco sé qué pasa
si te quiero o no te amo
si mi corazón ya tiene nueva casa
o si tengo la mínima potestad de hacerte daño.

No quiero quererte así, te lo juro por dios
y aunque tengo un desmadre, un tsunami de dudas
sólo digo en mi conversación:
que ya no quiero tu abrazo ni tu beso de judas.

Si te lo digo se me nubla más
yo sé que soy cabrona, que no soy tuya, que soy un desmadre
que si te cuento, a decir verdad
soy de quien no le interese conservarme.

No quiero condenarte, no es que me duela
es sólo que extraño tu barba de dos días
es sólo también que en la incertidumbre de tu escuela
no encuentro el alma de mi geometría.

No te voy a engañar  y decir que no me heriste
no fuiste el único, amor mío, que se largó con cualquiera
yo también lo hice y si me pides ahora que te quiera
te voy a responder que yo también así te quise.

16 mar 2012

Del mar


Tu andadura por mi vida
rescata mimos nuevos
libros, palabritas
poemas en verso

a tus ojos

aún no llega la revolución
pero a tus manos sí
y eso sí importa

tus dedos de desastre natural

hacen de mi escasez poética
una suerte
que desprende maldiciones
bien dichas

tu lejanía por los surcos de mi luz

donde mi sencillez se te esconde
te hace llegar generoso, vital
a mi insuficiencia intelectual

tu mar personal

me fabrica más olas
es importante tenerte conmigo
si llevas el mar en tus líos
sobre todo en tu nombre.

25 feb 2012

Las cosas que te escribo


Me está costando ansiedad y trabajo
desearte si no es que felicidad
por lo menos la tranquilidad
en este frío y dulzón breve mundo.

Este país nuestro te reclama de a poco
este país mío se subleva a tu saber
se entretiene con otras gentes
que no tienen nada que ver contigo
        tan poético y sagaz.

Le he prendido un cigarrillo a tu memoria
mi santo grial, mi patria de exilio, mi perla sin precio
lo fumo por si acaso para ver
si me deja un poquito de tu olor de desconcierto.

Mi alcohol se me vuelve escaso
yo me enervo porque es importante tenerte
me está costando bastante trabajo y orgullo
tenerte de lejos, verte con aquella
y tú; tan parecido a mí.

Ya no me funciona esto de esperarte
y arrimarte a mi ternura tan prosaica, tan vana
esto de verte con alguien y reírme de lo presuntuoso
que resultas ser a veces no me está gustando.

Ah, cuánta cafeína me he tomado en tu ausencia
cuánto alcohol, cuántos puros me he fumado
como para ahuyentar al reloj con sus estúpidas manecillas
de precisión errata de mausoleo de vivos.

Me hace mal esto de las noches de desvelo
de obligaciones escolares y pizza fría y cubas libres
no sabes entonces qué frívolo se siente el silencio
                qué ruido lascivo ese de la nevera
no sabes qué encanto concupiscente echarte de menos
no sabes lo que mi cantina y yo nos reímos a tus espaldas,
lo que te deseamos.

Ah y ese dictado no te imaginas cómo me trata
se enreda en mis oídos camuflado de voz del más allá
yo sólo asiento con una aquiescencia de vanguardia
y te empiezo a escribir cosas de extrañarte
y te quiero en mis huesos y me quiero romper
y como un  dictamen: te extraño en serio.

Tengo tus recuerdos a la mano porque tengo hojas
y tengo tinta azul que no se borra, tengo jeroglíficos
te tengo más versos que antes pero
                                     y eso qué importa
si tu amor está más desordenado que la vida mía.

No tengo nada que ocultar: yo soy un desmadre natural
… pero tú eres la hecatombe hecho poeta
y ese cataclismo tuyo, mi amor, me pone imposible
y esa calamidad mía te pone rockstar a ti.

Te llego a pensar con mis ganas ilusas
de frenesí pueril, de vorágine inexperta
y te quiero escribir frases de mucha intelectualidad
de fervor poético, pero sé muy bien que tu enardecimiento
va más allá de eso, que es deseo turbio y liviano.

Ah si te contara esta paz que ahora siento en medio de esta noche
no dudarías en rasurarte mal la barba y dejarte crecer el cabello
y me vendrías a hacer una ensalada con crutones una tarde
y de postre un soufflé de chocolate o queso
(sabiendo de mi proclividad a los hombres que cocinan)
y te pondrías a ver conmigo una película romántica
arrojados al sofá como comprometiéndonos a estar solos en el mundo.

A veces quisiera no tener que irme a cualquier pueblito colonial
para estar pensándote y de pensarte escribirte y hartarme
y de hartarme, beber cerveza hasta la saciedad y vomitarme
de las ganas de mandarte al carajo y al infierno,
tú no sabes porque eres más falso que mi corazón y mi querencia.

La inspiración es antojadiza conmigo,
porque me viene en el momento más improcedente
el que me ata a la obligación académica y el orgullo responsable
y esas disquisiciones se me pegan a los párpados
para que yo las escriba y las malbarate al mejor lector.

Estas cosas que te escribo son con alevosía,
pero de ventaja no tienen nada, tienen el sofoco inesperado
de los poemas que me escribías desde tu rincón oscuro
no creas que me olvido de esas letras y esos versos que escupías,
que canjeabas con otros poemas que no eran para mí, no creas que no me acuerdo.

Estas cosas que te escribo no creas que son para hacerte retornar, no,
no te creas tan especial porque entonces, príncipe mío, se pierde el encanto, ¿sabes?
no tengo nada que ocultarte; yo soy el desconsuelo sin zapatos
pero tú eres el triste contemporáneo de mis soledades de vanguardia
incluso así quiero acordarme de tu nombre y que te quedes…
estas cosas que te escribo son para hacerte saber que aún te pienso.



Dedicatoria: obvia.

P.D. Ahórrate el acuse de recibo.

24 dic 2011

Campanadas


Tus relojes apuran mi premura
                               mi compás
no es la edad        es otra cosa
esa urgencia indiscutible de los dos
          por abrazar
en este frío inexorable
que se aloja en nuestros huesos
dejándonos las huellas de zozobra
              del viento de allá afuera
que nos quiere marcar
y dejarnos fría la cara
de su niebla
              su fatídica bruma.
 
El tic tac de tus horas me demora
los minutos
         los pasos mal dados
y ya no dejo huellas
sino siluetas del aire de mis pisadas
que se pierden en la arena de tu alma
más caliente que el desierto.
 
Mas queda siempre esa prisa
          la urgencia al caminar
al andar contigo pisoteando por la vida
el pasto de mis hojas
-y por eso mis letras están destruidas, tan putas-
no es la edad      es otra cosa.
 
Siguen sonando aquellos relojes
como campanas de iglesia
y por cada campanada es un recuerdo
         un llamado a la misa
de nuestro desencuentro. 
 
23.12.11.