Mostrando entradas con la etiqueta Nocturnos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Nocturnos. Mostrar todas las entradas

28 nov 2011

Lo que hay

“Quién dijo que todo está perdido, 
yo vengo a ofrecer mi corazón”
Fito Paéz. 
 
Es lo tengo
lo que ofrezco
mis letras
mi religión de obscenidades
mi templo de herejes
el pálpito de mis ojeras
mis penas gastadas
las apuestas perdidas
    que todavía debo

mis letras
conflagración de drogas duras
intoxicación de alcohol
entrañas adulteradas

mi corazón es carne de cañón
a veces creo que los cuervos
vienen a por él
a veces pienso que sacuden el cielo
sólo porque mi corazón les molesta
o lo quieren comer
cuando apenas salen
ya no en uve de la pared blanca
con bordillo café
de la tierra sin suelo

yo no sé ustedes pero
a mí me parece que mi corazón
es apto para el desperdicio
apto para que los gusanos
salgan de otras carnes
otros cadáveres
y vengan y lo respiren
y lo consuman
y lo vomiten

mi corazón es carne de cañón
y así lo quiero
así lo quiero utilizar
así quiero que me ayude 
en esos días en que
nadie más mueve mis manos

así quiero que se quede

yo no sé ustedes
pero cuando 
los cuervos cantan
sé que vienen
a por mí.

29.10.11.

15 oct 2011

Fireflies

No era de noche
era la tarde
que oscureció más pronto
dolor sin nombre
        sin cara
pseudónimo de hastío
emancipación de nada

aquello era angustia
de esa que duele/desdobla
ausencia afilada
duro silencio
era dolor de ausencia
incertidumbre
sin haber perdido nada

tarde anochecida
de playa/ de pocas luces
tarde a medias
de olas vencidas
de arena irritada
aburrida

no era de noche
sin embargo
la tarde oscura
me dio dolor de atardecer
de incertidumbre
sin haber perdido nada

y aquello era doloroso silencio
sol apagado
cielo vacío de estrellas
que no advertí
porque las noctilucas
cubrieron sus espacios vacíos.

12.10.11.

 

12 oct 2011

Cenizas (invierno)

Qué lluvia de estas leves
se han de beber estos ojos
que se han de volver cenizas
cuántos inviernos más
cuántas lluvias de gotas distraídas
muriéndose en la acera 
el asfalto/ en los paraguas
los tranvías/ los autos
en las cabezas de las gentes 
sin paraguas

qué noche tan oscura como ojeras
he visto en tus ojos a través 
de tus anteojos del alma
esas hojas verdes tienen muchísimas gotas
de ti y de tus rencores

he caminado en tu noche
desandado tus pasos
recreando tus andares en tierra mojada
en piso humedecido de una lluvia que no cesa
las ramas se me vuelven más altas
y nutridas es imposible ver quién
se esconde detrás 
qué psicópata/ qué ladrón 
podrá salir a llorar la luna
mientras lo desnuca una estrella caída

qué lluvia de estas leves y nada tiernas
se han de beber estos pies 
que recogen en su andar
toda la humedad endemoniada del suelo
cuántas gotas habrán de ser muertas
en el techo; mi intemperie 
de guijarros 

con cuántas notas sobre la noche lluviosa
tendré que alimentar al cesto hambriento
de poesía mediocre
en qué noche de estas con leve lluvia
habrán de vomitar mis ojos 
que se han de volver cenizas
el invierno.

11.09.11.

Especificaciones: No es, pero parece invierno.

10 jul 2011

Nocturno

A dónde tú 
niebla oscura 
humo negro
en la mirada
que empaña anteojos
ofuscación de los adentros
aherrojados a una cruz
arrojados al puente partido
de frustraciones fatales...
A dónde tú
siempre que es nunca
tiempo sin minutos
suspiro del mal
que atasca el silencio
respirando insultos
bocanadas de maldición...
A dónde tú
aguja en los ojos
zancadilla en calle cualquiera
dolor metepatas
zascandil 
noche fría y clara
abrigo de ninguno...
A dónde tú
desperdicio de poesía
letras moribundas
palabras deleznables
zarpando en mar de sangre
ríos de corriente indefensa
con olas conminadas
brisas de ruidos nocturnos...
A dónde tú
ausencia maldita en bendiciones
destructor de mi alma
búsqueda incansable 
dolor apalabrado
drogas duras -letras-
ilusión de quebranto
ansiedad de tinta negra…
A dónde tú
razón de mi poesía 
cielo nocturnamente aciago
a dónde tú.

28.06.11.

15 jun 2011

Once

A las once algunas horas
se me pierden en la memoria,
las once; la prorroga para las horas que vienen. 

Once que me demora el corazón,
se me pone pequeño 
porque de un descuido explota
y no encuentra la flacura.

A las once la noche se hincha,
se engrosan las ganas 
de la pluma entre los dedos,
de las letras entre el candor de las hojas.

Once que me pierde las horas
y me amontona la paciencia 
porque la noche se vuelve más noche
y el alma se vuelve más alma
a las once. 

20. 04.11.