6 ago 2014

Geografía

No tengo tiempo de andar las calles,
camino expertamente por tu cuerpo,
voy por él como si de una avenida
tratase,
te ando en silencio, te doy vuelta,
tienes curiosas formas del cielo
a veces si me detengo
es para hacerte un poema,
como una caminata nocturna;
lógicamente pienso en 
tu jardín, tu árbol, 
los paisajes, tu agua...
y digo preguntando
qué otras formas guardará
el amor.

30 jul 2014

Desmentir

El resto de mí
lo que queda
las posibles palabras
la lengua como tentación
de hacer silencios
la casa de mi boca 
empolvada y sin un beso
la sombra de mi cuerpo
coexistiendo en un espejo
los puntos suspensivos
de mi sexo
abrazan esplendor 
en el resto de mí
se quiere rayar las nubes
con alma azul
la noche que escribo
el resto de mí,
lo que queda
y la noche que me desmiente.

24 jul 2014

Anteojos

En una envoltura de silencio 
se aquietan las palabras 
como si una ola
como si un incendio 
amaneciera en esa página
pienso en escribir penumbras
en leer la fiebre histórica 
de cada párrafo 
en hacerle un espacio a mi respiro 
en una sílaba al final
de la paciencia de un verbo 
irrepetible
escribo el sol que está aquí
y me quema los discursos;
qué batallas con ventanas 
ha librado como hoy
que proyecta la geografía
de las partículas de polvo,
qué aventura tratar 
de ver mis anteojos sobre
la página de un libro.

15 jul 2014

Mitades

Un miércoles se redondea
y hace de los pliegues de 
una semana la vida,
taladra cada hora mientras 
pasa y pasa geométricamente 
como de una frontera a otra
dejando
incendio o sangre o semen,
es como si floreciera,
como si quisiera ser futuro
y se aproximara a esa hora perfecta
que es más o menos lo eterno,
esas horas que perforan lo mortal,
ese amplísimo silencio de mitades.

30 jun 2014

Yo digo

Yo digo que al tiempo
se anteponen los signos,
en los amparos que uno espera
el día nace inconcluso 
en la piel de la memoria
que caricias medio borran;
yo diría que por ejemplo
la vida es todavía 
una canción suave y brusca,
un pedazo de deseo,
una esperanza invencible,
una extraña ternura, 
-como ese rencor triste de esperar 
a que te quieran-
los silencios de la tierra
huelen muerte mojada,
toda escritura te salva
como sobrevolando sufrimiento, 
ya ves que con tanto día 
y fábricas del tiempo
si una mañana fresca nace
en una ventana, en unos pies,
es una señal de vida
o vos qué pensarías.