25 feb 2012

Las cosas que te escribo


Me está costando ansiedad y trabajo
desearte si no es que felicidad
por lo menos la tranquilidad
en este frío y dulzón breve mundo.

Este país nuestro te reclama de a poco
este país mío se subleva a tu saber
se entretiene con otras gentes
que no tienen nada que ver contigo
        tan poético y sagaz.

Le he prendido un cigarrillo a tu memoria
mi santo grial, mi patria de exilio, mi perla sin precio
lo fumo por si acaso para ver
si me deja un poquito de tu olor de desconcierto.

Mi alcohol se me vuelve escaso
yo me enervo porque es importante tenerte
me está costando bastante trabajo y orgullo
tenerte de lejos, verte con aquella
y tú; tan parecido a mí.

Ya no me funciona esto de esperarte
y arrimarte a mi ternura tan prosaica, tan vana
esto de verte con alguien y reírme de lo presuntuoso
que resultas ser a veces no me está gustando.

Ah, cuánta cafeína me he tomado en tu ausencia
cuánto alcohol, cuántos puros me he fumado
como para ahuyentar al reloj con sus estúpidas manecillas
de precisión errata de mausoleo de vivos.

Me hace mal esto de las noches de desvelo
de obligaciones escolares y pizza fría y cubas libres
no sabes entonces qué frívolo se siente el silencio
                qué ruido lascivo ese de la nevera
no sabes qué encanto concupiscente echarte de menos
no sabes lo que mi cantina y yo nos reímos a tus espaldas,
lo que te deseamos.

Ah y ese dictado no te imaginas cómo me trata
se enreda en mis oídos camuflado de voz del más allá
yo sólo asiento con una aquiescencia de vanguardia
y te empiezo a escribir cosas de extrañarte
y te quiero en mis huesos y me quiero romper
y como un  dictamen: te extraño en serio.

Tengo tus recuerdos a la mano porque tengo hojas
y tengo tinta azul que no se borra, tengo jeroglíficos
te tengo más versos que antes pero
                                     y eso qué importa
si tu amor está más desordenado que la vida mía.

No tengo nada que ocultar: yo soy un desmadre natural
… pero tú eres la hecatombe hecho poeta
y ese cataclismo tuyo, mi amor, me pone imposible
y esa calamidad mía te pone rockstar a ti.

Te llego a pensar con mis ganas ilusas
de frenesí pueril, de vorágine inexperta
y te quiero escribir frases de mucha intelectualidad
de fervor poético, pero sé muy bien que tu enardecimiento
va más allá de eso, que es deseo turbio y liviano.

Ah si te contara esta paz que ahora siento en medio de esta noche
no dudarías en rasurarte mal la barba y dejarte crecer el cabello
y me vendrías a hacer una ensalada con crutones una tarde
y de postre un soufflé de chocolate o queso
(sabiendo de mi proclividad a los hombres que cocinan)
y te pondrías a ver conmigo una película romántica
arrojados al sofá como comprometiéndonos a estar solos en el mundo.

A veces quisiera no tener que irme a cualquier pueblito colonial
para estar pensándote y de pensarte escribirte y hartarme
y de hartarme, beber cerveza hasta la saciedad y vomitarme
de las ganas de mandarte al carajo y al infierno,
tú no sabes porque eres más falso que mi corazón y mi querencia.

La inspiración es antojadiza conmigo,
porque me viene en el momento más improcedente
el que me ata a la obligación académica y el orgullo responsable
y esas disquisiciones se me pegan a los párpados
para que yo las escriba y las malbarate al mejor lector.

Estas cosas que te escribo son con alevosía,
pero de ventaja no tienen nada, tienen el sofoco inesperado
de los poemas que me escribías desde tu rincón oscuro
no creas que me olvido de esas letras y esos versos que escupías,
que canjeabas con otros poemas que no eran para mí, no creas que no me acuerdo.

Estas cosas que te escribo no creas que son para hacerte retornar, no,
no te creas tan especial porque entonces, príncipe mío, se pierde el encanto, ¿sabes?
no tengo nada que ocultarte; yo soy el desconsuelo sin zapatos
pero tú eres el triste contemporáneo de mis soledades de vanguardia
incluso así quiero acordarme de tu nombre y que te quedes…
estas cosas que te escribo son para hacerte saber que aún te pienso.



Dedicatoria: obvia.

P.D. Ahórrate el acuse de recibo.

24 dic 2011

Campanadas


Tus relojes apuran mi premura
                               mi compás
no es la edad        es otra cosa
esa urgencia indiscutible de los dos
          por abrazar
en este frío inexorable
que se aloja en nuestros huesos
dejándonos las huellas de zozobra
              del viento de allá afuera
que nos quiere marcar
y dejarnos fría la cara
de su niebla
              su fatídica bruma.
 
El tic tac de tus horas me demora
los minutos
         los pasos mal dados
y ya no dejo huellas
sino siluetas del aire de mis pisadas
que se pierden en la arena de tu alma
más caliente que el desierto.
 
Mas queda siempre esa prisa
          la urgencia al caminar
al andar contigo pisoteando por la vida
el pasto de mis hojas
-y por eso mis letras están destruidas, tan putas-
no es la edad      es otra cosa.
 
Siguen sonando aquellos relojes
como campanas de iglesia
y por cada campanada es un recuerdo
         un llamado a la misa
de nuestro desencuentro. 
 
23.12.11.

Corazón peregrino


Mi corazón peregrino
tiene alma de vagar
por los rumbos extraños
de tus navidades

la cena no está lista
y no me quejo
sólo digo
que está hambriento
el corazón
de tanto y tanto
comer angustias

de tanto y tanto
beber los sorbos
del vino espumoso
de tu sentir

no sé quién nace
no sé escribir navidad
con mayúscula
será porque el champagne
hoy no tiene ni sabor

mi corazón de propósito
tiene ganas de cantar
villancicos de nostalgia
con estribillo desperfecto
para tus oídos 
de lucecitas de serie
que escuchan y apagan
mi son

mi corazón de desecho 
tiene alma de posada
de efímeros silencios
de demostraciones
de un amor que no es

mi corazón de año nuevo
tiene alma de brindis
tiene ganas de beber
del vino que hay en ti
que se derrama 
en las copas nocturnas
de mis ganas de 
doce uvas
o racimos 
de tu compañía

mi corazón peregrino
tiene alma de vagar
por los rumbos extraños
de tus navidades.

23.12.11.

20 dic 2011

Ansiedad de lunes

Este escalamiento de la angustia
este resbalo del sentir
me cala profundo en la mediocridad
                                 en la alevosía
de mi desazón
cómo se resarce la tranquilidad
cómo se me agrava este desvelo
que no sabe de quitar el insomnio
                          de mis ojos
                             de mis dedos
yo ruego por rezar
por hacerme la plegaria a mi medida:

que se corten las venas de mi pensamiento
que se pierda el recuerdo en la profundidad
que se resuelva el olvido
                             o sea que llegue
que se hundan las sandeces de mi amor

que la paz del desasosiego se jacte de terneza
que no exista tranquilidad en mi desorden
que se me torne idiota el alma
que la torpeza de mis manos
                         caiga ya en la soledad
que la memez de mis adentros
     pierda anhelos constantemente
que se me pierda la vida de un rato

y qué importa si mi rogativa no llega a los cielos
si en el umbral del desconsuelo sobra espacio
si en el sendero del poeta no quedan más versos
si de desdén se llena el tintero

se me doblega la oración y me importa un carajo
ya vendrán noches más duras
ya inventaré otra plegaria
ya se me irá la ansiedad de otro lunes.

19.12.12.

11 dic 2011

Semántica dominical

Categóricamente en otro sitio
    o sea fuera del terreno escabroso
de las metáforas

rescato aquel ruido
que se posa invariablemente
en mi pensar diminuto

me quedo en alma quieta
como quien practica el silencio

escribo amargura.
Calumnia.
Extradición.
Felicidad.
Crápula.
Hambre.
Crimen.
Lesa humanidad.
Nada.
Coca-cola.

Polvo de estrellas;

mis hojas
-más bien mi pluma
o mis dedos-
practicando
el grito
de desolación
de amor
o desahogo.

El daño mental de estas
palabras escritas
no da tregua.

Excarcela la razón
cualquier maldición
blasfemia u oración.

Escupo este verso
en este domingo
incondicional/ milonguero
diciembre doméstico
en que destierro palabras
de mis huellas
sabor cuerdas de
nylon/ metal.

Sabe a sufrir mi corazón
padezco estas horas
estos veinticinco minutos
sufro el comercial
de turismo de Uruguay

sobrellevo las ganas de mis ojos
de un jardín botánico
y una vida de letras
y alcoholes y pijamas
libros y holgura
de creatividad
amor y noches de sábado.

Ya no escribo más

y menos mal

que escribo
silencio.
Mudez.
Afonía.
Noticiario.
Carretera.
Aviones.
Dedos.
Pluma.
Papel.

Menos mal que escribo
coca-cola
y no cafeína
ya que ésta última
se trata
con guantes de seda
o pinzas.

Y

en la bravura de esta tarde
    sin algún poeta
    sin ti

me quedo en alma quieta
como quien practica el silencio
sigilosamente.

11.12.11.