5 feb 2025

El tiempo no se puede tocar

 “No me llames cariño / no necesito caridad / ya no somos unos críos / ya está todo dicho / que cada uno siga su camino / cada uno en su lugar…”
                                                      Enrique Bunbury.

“ Este adiós no maquilla un hasta luego / este nunca no esconde un ojalá / estas cenizas no juegan con fuego / este ciego no mira para atrás…”
                                                                    Joaquín Sabina.




No necesito el único “te quiero”
en la euforia 
ni tu admiración cuando me lees
no necesito ni la virtud de saber
que el amor contigo es intratable
que no es posible
que no se halla en ti
ni el último beso de una serie de tantos
que no figuran ya 
en ninguno de mis poemas 
pues el “uno más”
ha quedado borrado
para siempre de nuestras bocas

no escondo mi mano si confiesas
que algún día tuve que ir en contra
de lo poético y encontrarte
o buscarte /
ese “uno más” es un recordatorio
a hacer una lista de olvidos
y no de besos
-que ejerzo religiosamente-

no hay por qué negar que 
mi amor en ti se gestaba abundante
en las siestas, en el amor del cuerpo
-como en tu pecho florecía
ese latido inefable de mi paz-
-como un pedazo de mar 
que se mueve calmo-
-o una carretera que simplemente 
continúas en un auto
sin cambiar tanto la velocidad-
mas no todo mar es calma ni brisa tranquila
y tu pecho también me guardaba
tormentas, tempestades y
olas furiosas 

ahora permanezco impasible
-como un trozo de madera-
pues no necesito de ti nada,
ni tus halagos fingidos,
ni esa palabra que jamás presentí
escribirla en un poema; “mentira”,
ni tu respiración 
ni el mar de tu pecho;
euforia que me hacía desdoblarme
 
no digas más y métete en un cuento;
falso, absurdo, tragicómico, inventado…
vete frío como la pared
vete más de lo que ya te has ido
-¿cuánto más te puedes ir?-
-¿hay algo de infinito en ello?-

no te necesito en el trozo/instante 
de creatividad y tranquilidad 
que es mi cama
ni en los gemidos ni la intensidad
ni aquello casi lisérgico
de nuestros cuerpos 
saliéndose de sí mismos 
para encontrarnos enseguida
en una sola respiración; doble, inmensa
donde no sabíamos quién era de quién

y en esa vehemencia y a la vez mesura
cuando la sangre corre con calma
y palpita leve
y en este poco de tranquilidad 
sólo puedo resumir:

no necesito más horas donde:
no queramos dormir,
-donde nos queramos comer el mundo-
-cuando no podíamos dejar de estar
a solas un segundo…-

hay un fúnebre silencio en este poema:

no necesito más de esas “horas”;
el tiempo no se puede tocar. 



Veracruz , 2025. 

19 may 2024

Ni a irse ni a quedarse

 “Cuando me convenza que la suerte me rige a la par que la pasión y no el temible arcángel de la muerte velando sobre el campo del reloj”
                                                   Jorge Fandermole.



Lo sabías,
pero no habías comprobado
que la voz -también- envejece,
que cambia el tono de la creatividad,
confieso, esa agua encharcada 
algún día fue un trozo
de hielo en mi nada 

lo sabías
pero no habías sentido 
que un porcentaje de sangre que ocultas
algún día va a brotar,
sobresaltando siempre en tu humanidad

lo sabías
-que es real-
el peso de las últimas palabras,
esas pilas de recuerdos
no siguen la línea trazada 
de los desencantos que elegiste
para poder sufrir

el tiempo:
un barco haciendo equilibrio 
en la línea divisoria de un horizonte;
el mar, pasado entero,
el cielo, un ya veremos 

lo sabías,
-lo escondiste con alevosía 
en tus olvidos-
todos morimos un poco cada día,
también los días de vino y rosas,
las tormentas que se regresan al cielo…

parecen extraños
los recuerdos en las fotos,
el olor implacable en los lugares,
el puro y diáfano silencio…

entretanto, 
pienso holgadamente

estimulo la celebración de mi soledad;
nostalgias de mi edad 
en mi más puro estilo:
visceral, psicodélicamente tenue,
silencioso 

-como si se tratase 
de abrir la puerta de un cuarto
que nunca se abre,
entro con prisa de salir 
lo antes posible-

poseo la gracia de la contemplación;
mirada de flecha que atraviesa 
efímeras imágenes 
de miedo al tiempo,
a lo desmedido,
a la desbordante sensación/conocimiento 
que todo acaba
y hay demasiado de nada que hacer con eso

lo violento del amor y la ternura:
revelación de sentimientos universales,
difícil sobreponerte a tanta belleza
de haber tenido 
ese halo de vida en el cuerpo

surfear un puño de finales
y darle tiempo al destino 
para entenderlo;
un día apagarás la luz que te corresponde
de un árbol lleno de luces…

al final, llevas la muerte 
como honor,
de aquí 
donde no todos
tienen la fortuna de irse.


                                                  Ver., 18/Mayo/24.
                    

12 may 2024

La fatiga del amor

La fatiga del amor;
manos de un bandoneonista
cansado,
brazos de un torero agotado
a porta gayola,
el exilio de la emoción,
espacios abiertos;
navego en los recuerdos
de una media mañana,
de tangos,
de poemas,
de paisajes
de climas…
tan impenetrables
como las palabras:
mientras menos sinceros
más lejos,
tu mirada que
atraviesa todo:
la frivolidad y
la compasión en complicidad,
algo estancado
en los huesos, algo así
como una noche
en una ciudad fría,
como un día
en una soledad
no deseada,
-la lluvia después
de un concierto-
la belleza en lo superfluo,
el ruego a algo que no existe…
la -fatiga del amor-;
send me on my way;
fatiga del amor,
dame rabo y oreja
que no me manche
el traje
-de purísima y oro-
de sangre
de nuevo el toro
fatigado del amor,
-y a toro pasado-
déjame en la contemplación
un trozo de ventana donde
nos espera un jardín bello
con flores, alfalfa, trigo,
y un medio sol.

24 abr 2024

Las nostalgias no se tocan

Apostabas a apretarme la nuca
con la mano dentro de mi pelo,
como quien se asiste de algo
con tanta fuerza para salvarse,
como a un trozo de madera en el medio del mar
en un ahogo / una asfixia,
-un beso de esos;
que valen por toda la química
de la farmacia-,
más antes y después 
nosotros:
dos aves que no dicen nada
en el filo de un cable de luz,
en una calle llena de silencio 
-pues los ruidos cotidianos
suelen ser silencio-.
Dijiste -escribes lindo en cantidad-, y después;
-Ibeth es mucha Ibeth-
a lo que yo diría; Ibeth es suficiente Ibeth.
Nunca supe si fuiste tú el causante
del mundo de tangos que me sé de memoria,
de tanto Charly, de tanto Fito, de tanto Andrés 
y esas tantas argentinidades 
que hoy inquietas ponen a trabajar mis dedos
buscando un viaje a Buenos Aires
con afán sólo de visitar esa nostalgia
nunca mortecina
y trasladarla de mi árbol de sauce en León 
a una noche en Constitución. 
¿Cómo describir esos días de contemplación?
-tenue psicodelia-
éramos tú y yo y bastante tiempo al lado;
los dos parados frente a la ventana, 
descalzos, soñando apenas, 
siempre la misma conversación 
tomando un mate y una tostada,
ver las montañas y fantasear 
sobre las rutinas de la gente que vive por allá,
en esas casas que se miraban pequeñitas
y lejanas en el medio de ese humo
mezclado con neblina y nubes pasando 
entre rayos de luz…
cuando me preguntaste qué tanto pensaba
mientras miraba profundamente un caminito 
en la montaña más grande y una señora
caminando por ahí: un puntito moviéndose
y avanzando al norte -tal vez producto 
de mi imaginación-
en mi cabeza corría -Eulogia Tapia en La Poma,
al aire da su ternura… mirando flores de alfalfa
sus ojos negros se azulan…- 
cuántas historias no me imaginé 
viendo esas montañas contigo a mi derecha…
y el sauce siempre quieto, dándonos sombra
y asombrándonos…
Nunca me he defendido de la melancolía,
muy al contrario, dejo que me ataque por la espalda a mano suelta / a traición de preferencia,
le pongo pasión y alevosía
a mi ausencia de defensa.
Leo mis cartas y me canso de escribir 
lo que dicta mi soledad,
pero también,
huyo de ti,
deseo que no me encuentre nunca más
la suavidad de tus manos 
ni tu beso húmedo en mi boca,
ni tu abrazo en mi espalda
ni tu beso en mi cuello,
andarás distante en mis nuevos sueños,
andarás lejos ya de mi vida,
te irás eventualmente,
ergo,
te pienso y te coloco en el cajón de siempre;
esta vez lo cierro por tiempo indefinido.

30 mar 2024

Aquello

Cuánto norte me ha costado
esta nostalgia en mi pluma,
cuánto sur,
cuánta carretera,
cuántos Gardeles y Joaquines,
cuánta lejanía y destino
-para entender el destino 
hay que darle tiempo-
algo se rompió,
algo quedó en el pasado;
-hago un silencio haciendo círculos
en tu espalda-
-fabrico un silencio integral
en el centro de tu ser-
-ejerzo mi oficio de observar,
con esta mirada que atraviesa todo-
y pienso:
después de contemplarte
desaprendo cómo irme,
ya no sé,
y en esa contemplación -sospecho-
no habrá mujer 
que sume tantos kilómetros
para ir a darte un beso,
no habré de encontrar
cómo hablar de vivir…
aquello que fuimos
qué grande está latiendo
en el tiempo-espacio
como algo que se pausa,
que deja de ser pasado
y a la vez no,
la calle que anda en mis pasos
me cruza a veces,
te dobla en una esquina
y nos encuentra,
el tiempo nos vierte en un calendario
que pasa muy a prisa,
todo se queda detrás
-y a la vez no-
a veces parece
que se queda para siempre
en un cajón del tiempo,
en un pedazo del espacio pausado
que parece estar 
en el medio del cielo…
no adorno los recuerdos:
ergo,
un día te fijaste en mi corazón
como en un abismo
-curioso, explorador, entusiasmado, 
dueño de un corazón tan cinco estrellas-
y un día supiste
cómo irte,
sin embargo,
es difícil sobreponerse
a tanta belleza,
a tanta poesía de esos días,
a aquello que no sé cómo llamar:
con tu posible primavera
me regalaste un jardín.


3 dic 2023

Zarpar

 “Más temprano que tarde en una playa mi corazón estalla listo pa’ zarpar a donde sea con espíritu abierto, apreciando el pulsar de cada estrella que para mí destella bien sabré vivir en altamar…”

                                                        David Aguilar.


En lo náutico de lo que soy 
hay peces que me saltan en el pecho
en lugar de mariposas
que sobrevuelan en mi techo
mi corazón camina descalzo
en arena blanca, blanca
cuánto azul en tu agua
cuántos lilas y naranjas en tu cielo /
motivos de mar 
urgencias de océano
en los pies / en las sienes
suceden medusas 
en lo marino de mi beso 
surcan hondo
en tu abundante marea 
me acuso de mi ser porteño
de saber surfear tus olas altas 
me acusas de mi ‘sincontrol’
de ser marejada y rompeolas
de mi dualidad;
lo marino y lo terrestre
mas 
no soy amiga de la tierra ni del cielo 
ni del agua 
ni me instalo en el dolor
ni abrazo las mareas 
ni cortejo la corriente
pues también voy de paso;
ni aterrizo ni me anclo
ni vuelo ni encallo 
paso por mi rivera
agua interior de mis poemas 
-entorno de cocos fríos con Ginebra 
y peces salvados- 
altamares, 
veleros mar adentro y afuera
pedacitos de agua saltando
en forma de gota, círculos, rayas
gaviotas entre otras aves de agua 
sombras al pairo
velas quietas
mi tiempo tapizado en poesía
lo felino de mis siestas
mi fúrica ternura;
mi andar es liviano
por la vida.

3 ago 2023

Tocar el tiempo


Hay un mar que se abre 
en las manos, 
se abre como un pajarito
que salvas y vuela;
un pez que se sale del mar
y no sabe cómo volver:
la clara definición de lo indefenso
aquél insistir por seguir, 
amar la mañana
también es un escalera hacia el abismo…
tocar el tiempo,
dolerte, 
soltarte,
no te van a caber más besos en la boca 
pues te he dado todos 
la tierra que nos une está intacta,
conociste mi manera de amar:
la menos ortodoxa,
la intensidad en su estado puro,
en lo breve de la vida 
se puede amar con toda el alma,
darte a la selva como un animal
que se arriesga y gana 
¿Cómo será que tu centro y mi sur se encontraron?
da miedo 
dan miedo los miedos,
¿Cómo se aprende a amar de nuevo?
¿Cómo transformar la tristeza? 
qué río leve está en tu pecho 
que sólo das calma
y yo…
alzo la mano 
para sólo tocar el tiempo. 

26 jun 2023

Postal

“Nada queda en ese trozo de papel, todo es alquimia… / siento que ese tiempo que se fue no ha sido nunca nuestro…”
                                                      Luis Eduardo Aute.



Índices y pulgares 
haciendo un cuadro 
frente a la cara;
ver la vida pasar
reestrenar la sensación 
asomarse al tiempo atrás 
corregir recuerdos
repetir tantas veces 
hasta que funcione
seguir las instrucciones 
para no dejar que duela 
y equivocarme mil veces 
-el encanto de lo difícil-
tengo un puñado de tiempo
atrapado y no,
desafío mi autocontrol 
cada vez que giro a ver
…
nostalgiar
como actividad cotidiana
usurpando hastíos,
entre tanta belleza
se abruma toda explicación;
cuánto naranja en el mar
cuántos albores
cuántas flores frescas 
todos los días.,
ni siquiera estaba viva la muerte
cuando contar contigo
era un acuerdo invisible 
que no cabía en el silencio 
que hacía retorcer los finales 
y todo en desmedida
en la forma integral
y cada esquina y callejón
del amor 
en cuya fertilidad 
no sólo hay frescura y garúa 
sino piedras en el pecho
y afanes de hacer recuerdos
de hacer la vida 
con tanto voy y vuelvo
con esta buena salud 
de mi nostalgia 
quise morirme de poesía 
como Nicanor,
aún escribo de tu agua
para no secarme;
no soy un riachuelo 
para infortunio de mis agendas
siendo el océano que soy 
con tanta turbulencia 
quise lo absurdo de la desmesura 
postergando la razón 
pues no existe cosa
que no tenga límite,
pretendí enjaular 
una especie de infinito
que voló enseguida 
-escape inmediato
de jilguero de estas manos
incapaces de conservar
cualquier cosa- 
descolocarme en lo álgido
de alguna de mis palabras
pausar todo aquello
que sea sustancia 
de un buen recuerdo,
equilibrio de soledades 
sonrisa espontánea
con delgado viento en la sien 
un día cualquiera
…
por desgracia el mundo gira,
nada permanece
y los puentes se derraman.


15 jun 2023

Intermitencia

 “Amaste una vez, ahora quieres destruir…”
                                                  Abraham Boba.



Soy el niño
que vierte cucharadas 
de veneno a un hormiguero
en un cuento de Cortázar, 
el Juan Darién 
que rompe el último lazo 
y regresa a la selva,
el pez que no muere 
por tu boca, 
el circo sin vinagre ni rosas
-sin lanzador de cuchillos
que trabaja de afilador-,
dada cualquier circunstancia 
ni negocio mis nostalgias 
ni se tocan;
a mi amor no se le desafía,
como me muero con intención
resucito sin querer 
entre suspensos distintos,
placeres y curiosidades;
en esa tanta intermitencia 
de escribir tu nombre 
y esa tendencia mía a la simetría 
de nombrarte en una hoja
por el placer 
de poner la tilde  
con la pluma fuente 
que tuve a bien recibir de tu parte 
y un asomo al corazón 
en el casi cerrar de tus sienes,
mas las hojas se rompen
y la tinta de las plumas se consume,
y se acostumbra uno
a otras geografías, a otras manos,
las mías: eternas alumnas 
de tu olvido
-de los relojes de tu mano-,
pues nunca sé cómo viene, 
pues poco se sabe de todo,
mientras tu vida 
parece efervescente 
la mía parece menguar
más que la luna
y en esa velocidad divergente 
hay rabia y dolor 
-me estás asfixiando
con tu libertad-,
cuánto egoísmo 
en mi amor,
cuánto abandono y nada
debajo de ti,
¿cómo desandar los pasos
que yacen 
en todo en el mundo
cuanto no caminamos?
y los pasos que sí;
ni Leones ni Manhattans,
ni Londres ni Parises
ni Varaderos ni San Telmos
ni fugas en Alcatraz;
encima de todo este mar
sólo estoy sintiendo;
eco de soledades,
ausencias furiosas,
palabras que duermen. 

9 jun 2023

Equilibrio

 “Ni soy un libro abierto ni quien tú te imaginas, lloro con las más cursis películas de amor, me echaron de los bares que usaba de oficina y una Venus latina me dio la extremaunción…”
                                                     Joaquín Sabina.




Espero un brote de algo
-un pedazo de tierra en la flor,
un árbol naciendo de un bandoneón,
un bosque pequeñito dentro de la luciérnaga-
cruzo un brazo sobre la cara 
en posición de pensar,
busco una pregunta 
que abarque una vida,
un ‘qué harás’
que se desprende y regresa
a su sitio quieto:
a no existir en mis preguntas,
cosas de la noche;
ruidos pequeños 
de coches en la ciudad 
un sábado tarde,
saltos cortos
de los grillos en el campo… 
atrapo un silencio
en las manos cerradas,
me salgo de mí en un momento;
me miro lejos, solemne,
adornando siempre la verdad,
viviendo siempre en la espera,
partiendo a cada rato 
del tiempo que nos une,
se ha vuelto oficio huir,
se ha vuelto vocación 
el beso al borde,
se han vuelto pasatiempo  
las palabras al arcén de mi garganta,
ahora entro a mí
sin ostracismo
miro a lo lejos y dentro:
-en ese pensamiento vertical-
amante siempre de la mala vida,
del mal vivir,
se me va agrandando el silencio 
cada vez y cada vez,
cuanto más grande más lejos,
más alto,
una espiral
-no existe techo a su altura-,
vuelvo a esperar un brote de algo,
una chispa
un destello
una explosión
una aparición tal vez,
buscando siempre 
la euforia del placer,
el amor fugaz,
un racimo de recuerdos
en la tibieza de lo impropio
hallando siempre 
el encanto de la vida
sin enamorarme de vivir;
un equilibrio,
lo onírico,
lo real,
lo nuevo y la nostalgia;
lo nuevo de la nostalgia,
la cima de toda sensación 
para caer
-siempre sin paracaídas-
donde 
todo es pasado espontáneo,
futuros infelices,
presentes que defraudan;
busco una chimenea,
encuentro un iglú,
extravié los besos 
que guardé
en el bolsillo de mis dedos, 
abandoné un verso 
de Mayo a Octubre,
fui un poco de ese otoño 
-y no la fina garúa de Junio
que te besa las dos mejillas-
en el que tal vez 
todas mis dudas 
crecieron y se desarmaron;
llegaron con picos y palas
a cavar hondo,
a hacer inmersión en la altura 
sin construir
escalón alguno 
para hacer eco 
en el vacío
esperando un brote
de algo.